LOS
NUEVOS MISTERIOS DEL ROSARIO
Los «luminosos», de la vida pública de Jesús, se
rezarán el jueves.
«Rosarium Virginis Mariae» («El Rosario de la Virgen María»), la
carta apostolica de Juan Pablo II que incluye la propuesta de los cinco nuevos
misterios de esta oración.
El Papa, al explicar esta decisión en el documento, define el Rosario como un
«compendio del Evangelio» orientado «a la contemplación del rostro de Cristo»
con los ojos de María a través de la repetición del «avemaría».
En los quince misterios del Rosario (cada día se contemplan cinco misterios rezando en cada uno diez avemarías) faltaban hasta ahora momentos decisivos de la vida de Cristo. Por este motivo, considera «oportuna una incorporación que, si bien se deja a la libre consideración de los individuos y de la comunidad, les permita contemplar también los misterios de la vida pública de Cristo desde el Bautismo a la Pasión».
Los llama «misterios de la luz» (los otros eran «misterios
de dolor», «misterios de gozo», y «misterios de gloria»), pues en su vida pública
Cristo se manifiesta como «misterio de luz»: «Mientras estoy en el mundo, soy
luz del mundo» (Juan 9, 5).
En el número 21 del nuevo documento, Juan Pablo II presenta el enunciado de
cada uno de los cinco «misterios luminosos» sobre la vida pública de Jesús:
1. El Bautismo en el Jordán;
2. La autorrevelación de Jesús en las bodas de
Caná;
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la
conversión;
4. La Transfiguración;
5. La institución de la Eucaristía.
«Misterio de luz es el Bautismo en el Jordán. En
él, mientras Cristo, como inocente que se hace 'pecado' por nosotros (cf. 2 Co
5, 21), entra en el agua del río, el cielo se abre y la voz del Padre lo
proclama Hijo predilecto (cf. Mt 3, 17 par.), y el Espíritu desciende sobre Él
para investirlo de la misión que le espera».
«Misterio de luz es el comienzo de los signos en Caná (cf. Jn 2, 1-12), cuando
Cristo, transformando el agua en vino, abre el corazón de los discípulos a la
fe gracias a la intervención de María, la primera creyente».
«Misterio de luz es la predicación con la cual Jesús anuncia la llegada del
Reino de Dios e invita a la conversión (cf. Mc 1, 15), perdonando los pecados
de quien se acerca a Él con humilde fe (cf. Mc 2. 3-13; Lc 47-48), iniciando así
el ministerio de misericordia que Él continuará ejerciendo hasta el fin del
mundo, especialmente a través del sacramento de la Reconciliación confiado a
la Iglesia».
«Misterio de luz por excelencia es la Transfiguración, que según la tradición
tuvo lugar en el Monte Tabor. La gloria de la Divinidad resplandece en el rostro
de Cristo, mientras el Padre lo acredita ante los apóstoles extasiados para que
lo "escuchen"».
«Misterio de luz es, por fin, la institución de la Eucaristía, en la cual
Cristo se hace alimento con su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y
del vino, dando testimonio de su amor por la humanidad "hasta el
extremo" (Jn13, 1) y por cuya salvación se ofrecerá en sacrificio».
El Papa sugiere, respetando la libertad del creyente, que los «misterios luminosos» sean contemplados el jueves. Propone, entonces, que el lunes y el sábado los cristianos recen a partir de ahora los «misterios gozosos»; el martes y el viernes los «dolorosos»; el miércoles, y el domingo los «gloriosos».
El Santo Padre aclara que el Rosario debe rezarse «con devoción y no mecánicamente», como una «meditación de los misterios de la vida y de la obra de Cristo».
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