Concepción virginal de Jesús

Desposada su Madre María con José,
antes de que convivieran,
se encontró encinta por el Espíritu Santo.
Entre los judíos el matrimonio tenía dos partes:
los desposorios y las nupcias,
entre ellas podía
correr un largo lapso de tiempo. El primer acto era un contrato legal
y la novia por él pasaba a llamarse "esposa"
una infidelidad era calificada de adulterio y si el esposo moría era considerada viuda. El segundo,
las nupcias, era la entrada de la novia en casa del esposo. Era pues, la consagra-
ción del matrimonio.
José y María todavía no "convivían". Y las Escrituras dicen
"se encontró encinta por el Espíritu Santo"-
el verbo pasivo "encontró" manifiesta el carácter insólito e inesperado de la concepción, es una nota de admiración y sorpresa
no concibió de varón alguno, sino por obra de Espíritu Santo;
por una acción soberana del Padre,
por su poder, por su fuerza y su voluntad divina.
José su marido, hombre justo, decidió repudiarla en secreto, no denunciarla.
Aquí está la ligazón
entre
"hombre justo" y "concepción virginal". No fue José justo sólo por obedecer la Ley
sino fue
capaz de tratar con misericordia, con sentido humano a María, adoptando por eso la mejor solución,
la discreción. Él no conoce el origen de la concepción de su esposa, pero va a salvaguardarla,
prefiere separarse de ella secretamente. Decisión que revela más que sabiduría y dominio personal,
grandeza de alma.
Y mientras pensaba en ello he aquí que el Ángel del Señor se le apareció en sueño
diciendo:"José, hijo de
David, no temas tomar contigo a María
tu esposa, porque lo engen-
drado en ella es del Espíritu Santo.
Ella dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús,
pues él salvará a su
pueblo de los pecados".
José pasa a ser protagonista, María permanece en silencio; el Ángel alude a la concepción virginal,
pero lo principal es que José acepte la situación querida por Dios y empiece a cumplir su misión
personal. Al aceptar al Niño heredará sus derechos davídicos: hijo de David y descendiente de
Abraham. El Ángel lo invita de parte de Dios que reciba a María y sea el padre de Jesús.
Como Abraham él será quien debe ponerle el nombre, según la mentalidad de ese tiempo, esto era
"tomar
posesión
de la persona nombrada". Y al llamarlo Jesús lo destinará desde ese momento a su
misión salvadora.
Jesús, Yeshua, en hebreo significa "salva".
Jesús es el Mesías, su misión es claramente espiritual
Él pertenece a Israel, Israel es su pueblo y Él lo salvará del pecado.
José lleno de fe
y abierto totalmente a las manifestaciones de Dios,
ocupa el lugar de Abraham,
porque si
Jesús,
es el auténtico hijo de las promesas
es también
el verdadero Isaac espiritual.