María nuestra maestra
María es nuestra maestra de
vida. Junto a ella vivió Jesús 30 años obediente a la voluntad del Padre.
Ella lo formó en su infinita paciencia, en su inagotable misericordia, y hoy en el cielo,
es tan hijo de María como lo fue
en la tierra. Nunca desoye las súplicas de su querida Madre
por que ella es humilde y se conforma con la divina voluntad.
Ella es un canal misterioso por donde pasan abundantemente las gracias.
Dios Padre juntó todas las aguas y las llamó mar (Gen1,10); juntó todas sus gracias y las llamó
María.
Este gran tesoro no es sino la Madre a quien los santos llaman "el tesoro del Señor" y de cuya plenitud
se enrique-
cen los hombres. San Luis M. Grignion Montfor
Esta es nuestra maestra, nos quiere enseñar a caminar, nos quiere educar en el amor a su Hijo,
Ella es el medio se-
guro y el camino recto, hallarla es hallar la vida (Jn.14,6). No se
la puede buscar si no se la conoce, pues no se de-
sea lo desconocido, es pues necesario que María sea mejor conocida
que nunca, para mayor gloria de la Santísima Trinidad.
Dios quiere que su Madre Santísima, sea ahora más conocida, más amada, más honrada de lo que ha sido jamás.
Sus siervos y esclavos, hijos de María serán brasas encendidas y ministros del Señor,
que prenderán el fuego del amor divino en todas partes.
María así los formará por orden del Altísimo para que reconozcan a Jesucristo como único Maestro.
Conocer a María es sólo para establecer la unión con su Hijo, ella lo glorifica más perfectamente
que toda otra cria-
tura, por eso concédenos la gracia de ser buenos alumnos y permite que te alabemos tiernamente.
No presuma recibir la misericordia de Dios quien tuviera ofendida a su bendita
Madre. San Guillermo de
París