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                          EN HONOR A MARÍA
         
"Pedid y se os dará. Todo el que pide recibe, pero pedid con fe"
(Sagrada Biblia)

                                     "Según sea tu fe, así serán las cosas que te sucederán" (Mt 2,13)

María, Madre de Dios
Te pedimos,
Madre de Dios y Madre nuestra,
que sintamos siempre la paz del Señor,
que nuestra mirada
sea siempre limpia y clara.
Que nuestros labios
pronuncien solamente palabras
de optimismo y de esperanza.
Que nuestro paso sea firme
y nuestra actitud valiente.
Que nuestras manos sean generosas
para dar
y prudentes para recibir.
Que nuestro corazón esté
siempre abierto para amar a todos.
Que nuestros pasos se dirijan
hacia el lugar donde puedan ser útiles.
Que nuestra vida sea luminosa y generosa,

como la vuestra,
Santa Madre de Dios. 

                                       Cardenal Pironio

 

y ahora oye a tu Madre
Sigo tus luchas y quiero ayudarte.
Junto a mi no desesperes.
Donde yo estoy no hay que temer.
Confía en mí y vencerás.
Quien me ama asegura su salvación.
Ante mi huye el pecado y el infierno.
La victoria será de quienes tengan fe.
Oración personal
¡Oh Señora mía!
¡Oh Madre mía!
Yo me ofrezco enteramente a tí,
y en prueba de mi filial afecto.
te consagro en este día mis ojos,
mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra todo mi Ser.
Ya que soy todo tuyo,
oh Madre de bondad,
guárdame y defiéndeme
como cosa y posesión tuya. Amén 

 

Antífona mariana
Madre del Redentor, Virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta, 
estrella del mar,
ven a librar al pueblo
que tropieza y se quiere levantar.
Ante la admiración del cielo y de la tierra,
engendraste a tu mismo Creador,
y permaneces siempre virgen.
Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros.
Salve, Reina de los cielos
y Señora de los ángeles;
salve raíz, salve puerta, 
que dio paso a nuestra luz.

Alégrate, virgen gloriosa;
entre todas la más bella;
salve graciosa doncella,
ruega a Cristo por nos.

 

Acordaos - San Bernardo
Acuérdate, piadosa Virgen maría
que jamás se oyó decir
que haya sido desamparado de ti
uno solo de cuantos han acudido a tu amparo
implorando tu protección
y reclamando tu auxilio.

Animado con esta confianza,
a ti también acudo,
oh Virgen de las vírgenes,
y gimiendo bajo el peso de mis pecados,
me postro ante tus pies.

No deseches mis súplicas,
Madre de Verbo encarnado,
antes bien óyelas
y recíbelas benignamente. Amén

Oración escrita por Don Bosco
¡Oh María! Virgen poderosa:
tú, la grande e ilustre defensora de la Iglesia;
Tú, Auxiliadora admirable de los cristianos,
defiéndenos en nuestras angustias,
en nuestras luchas y en nuestras necesidades;
líbranos del enemigo
y en la hora de la muerte llévanos al Cielo.
Amén

Oración litúrgica
Señor, que hiciste a la Virgen María
madre y auxilio de los cristianos,
fortalece a tu Iglesia con su intercesión,
para que pueda soportar con paciencia
y vencer con amor
las opresiones interiores y extremas,
y así manifestar abiertamente a los hombres
el misterio de Cristo.

Himnos de la Liturgia de las Horas
María, pureza en vuelo
Virgen de vírgenes, danos
la gracia de ser humanos
sin olvidarnos del cielo.

Enséñanos a vivir,
ayúdanos tu oración,
danos en la tentación
la gracia de resistir.

Honor a la Trinidad
por esta limpia victoria,
y gloria por esta gloria
que alegra la cristiandad.

Lucero del alba,
luz de mi alma,
santa María.

Virgen y Madre,
hija del Padre,
santa María.

Flor del Espíritu,
Madre del Hijo,
santa María.
Amor maternal
del Cristo toyal,
santa María. Amén.


Himno de la Liturgia de las Horas

Era pobre y silenciosa,                             Había júbilo y canto;
pero con rayos de luz;                               ella lavaba y barría,
olor a jazmín y a rosa                                y el arcángel saludando
y el Niño que la alboroza:                         repetía noche y día:
es la casa de Jesús.                                    "Casa del Ave María".

Un taller de carpintero                               Familia pobre y divina,
y un gran misterio de fe;                             pobre mesa pobre casa,
 manos callosa de obrero;                           mucha unión, ninguna espina
justas manos de hombre entero:                 y el ejemplo que culmina
es la casa de José.                                     en un amor que no pasa.
Concede, Padre, Señor,
una mesa y un hogar,
amor para trabajar,
padres a quienes querer
y una sonrisa que dar. Amén.

 

  Nuestra Señora de la Reconciliación
Imagen y principio de la Iglesia:
Hoy dejamos en tu corazón 
pobre, silencioso, disponible,
esta Iglesia peregrina de la Pascua.

Una Iglesia esencialmente misionera,
fermento y alma de la sociedad en que vivimos,
una Iglesia profética que sea el anuncio
de que el Reino ha llegado ya.

Una Iglesia de auténticos testigos,
insertada en la historia de los hombres
como presencia salvadora del Señor,
fuente de paz de alegría y esperanza.
         Cardenal Eduardo Pironio

Oración de San Bernardo
Acuérdate,
piadosa Virgen María,
que nunca se ha oído decir
que haya sido abandonado por ti
ninguno que haya buscado tu ayuda.
Animado por esta esperanza
me dirijo a ti, Madre.
Recibe mi oración y mi vida,
y concédeme tu protección y tu auxilio
para que, venciendo todas las dificultades,
pueda ser siempre fiel a tu Hijo Jesús.
Amén
   San Bernardo de Claraval

 

Nuestra Señora de todos los días
Nuestra Señora de todos los días.
De siempre.
De las masas atareadas, desorientadas.
Los mismos colectivos, las mismas calles,
los mismos diarios.
Las mismas risas, las mismas tristezas.
Todos somos muy parecidos,
pendientes siempre
de nuestras preocupaciones cotidianas.

Nuestra Señora de las tareas aburridas,
Nuestra Señora del trabajo sin fin,
Nuestra Señora de los días sin alegrías,
Nuestra Señora de las noches sin descanso,
Nuestra Señora de los días inciertos,
de los finales de mes sin dinero,
Nuestra Señora de los años sin vacaciones...

Mujer de la casa, vecina sin historia,
disponible a toda hora y constante en la tarea:
de tu navidad sin alojamiento
a las privaciones de las villas y los ranchos.
De tus angustias de Madre
a nuestras inquietudes por los hijos.
De tus pequeños servicios
a nuestros gestos de ayuda.
De tu vida pobre pero gozosa
a nuestras envidias y cálculos.
Yo te saludo maría.       Louis Retif

Himno oficial a la Virgen de Itatí

Los himnos más dulces que el pueblo atesora
queremos, Señora, cantarlos a Ti,
que tierna escogiste, con ojos clementes,
por Reino Corrientes, por trono Itatí.

En vírgenes selvas que adornan la orilla
do manso se humilla el gran Paraná
en santo Misterio alzaste la tienda,
que al pobre le expenda de gracia el maná.

De pueblo fastuoso odiaste el murmullo,
por dar al orgullo un claro mentís
fue el indio su cuna, la cruz su bandera,
la cruz que blandiera un hijo de Asís.

Mas pobre, pequeño, tu pueblo María,
fue mar de alegría cual nuevo Belén,
que allí de piedades abriste la fuente
que allí complaciente fulgura tu sien.

Enfermos, mendigos, el alma afligida,
que pasan la vida en hondo quejar
el grande, el guerrero, el niño, el anciano
no ruegan en vano al pie de tu altar.

Tus gracias gozaron muy grandes naciones;
lo sabe Misiones, el bello Uruguay;
Brasil su voz une al pueblo del Plata
tus glorias relata también Paraguay.

Por eso a tu frente ceñimos coronas
de Reina y Patrona con grato fervor,
pidiéndote, en cambio, nos des en el cielo
divino consuelo, corona de amor. 
Padre Esteban Bajac

 

 

Oraciones a Nuestra Señora de Betharrám
Virgen de la Estrella
brilla siempre en nuestras almas
Cual faro de esperanza
Dios te Salve María...
Virgen del Ramo Hermoso
se el sostén de nuestra debilidad
en los peligros del alma y del cuerpo
Dios te Salve María...
Virgen del Calvario
Madre de Dios y Madre Nuestra,
derrama sobre nosotros,
las gracias de tu amor.
Dios te Salve María...

Virgen de Betharrám
Señora del Ramo Hermoso
la del Niño tendido hacia nosotros.
Acudimos a Ti,
buscando la protección de tu cariño.
Madre, queremos vivir de tu ejemplo
y encarnar en nuestra vida tus virtudes.
Que encontremos tiempo
para encontrarnos con el Señor
tiempo para la familia, tiempo para los amigos,
tiempo para el descanso.
Y en la tentación, la soledad, el dolor,
danos tu fuerza, tiéndenos tu ramo salvador. Amén

 

MARÍA ES MI MADRE

¡María es mi madre!
Bajo su manto me amparo
me pongo en sus brazos
y ella me estrecha en su corazón;
la escucho y su palabra me instruye;
la miro y su bellaza me ilumina;
la invoco ante su imagen y su bondad
 
me atiende. 
¡María es mi Madre!
Si estoy débil me sostiene;
si enfermo me sana;
si muerto por el pecado,
me lleva a la vida de la gracia.
¡María es mi Madre!
En la lucha diaria me socorre,
en la tentación me auxilia,
en la angustia me consuela,
en el trabajo me sostiene,
en la agonía me acompaña.
¡María es mi Madre!
Cuando camino en la vida, a Jesús me
conduce. Cuando lloro mis culpas,
ella me alienta; cuando le pido favores,
siempre me escucha.
¡María es mi Madre!
En la vida diaria, anima mi esperanza,
y en la muerte,
experimento la cercanía de su amor.
¡María es mi Madre!
¡Que buena es María!
¡María es mi madre!

Oración para pedir la gracia 
de vivir las Bienaventuranzas

Virgen de Guadalupe,
patrona de los cristianos que peregrinan en América,
concédenos las gracias de vivir las bienaventuranzas.
Que tengamos alma de pobres,
para que nuestra riqueza sea el Reino de los cielos.
Que no desesperemos en nuestras aflicciones,
confiando en que seremos consolados.
Que seamos pacientes,
hasta que la tierra sea la casa de todos.
Que practiquemos la misericordia,
ya que Dios ha sido misericordioso con nosotros.
Que tengamos un corazón puro,
para que podamos ver a Dios oculto en el que sufre.
Que no nos cansemos de trabajar por la paz,
para que todos vivamos como hijos del único Dios.
Que no temamos ser perseguidos por practicar la justicia
ni nos pongamos tristes cuando nos insultan o calumnian
por ser coherentes con las enseñanzas del Evangelio,
ya que nos espera una gran recompensa:
una mesa servida en la casa del Padre común,
donde no habrá excluidos y marginados,
donde todos sentiremos el gozo de sabernos hermanos.

 

Del Romancero Gitano - Federico García Lorca
-San Gabriel: aquí me tienes
con tres clavos de alegría.
Tu fulgor abre jazmines
sobre mi cara encendida.

-Dios te salve, Anunciación.
Morena de maravilla.
Tendrás un niño más bello
que los tallos de la brisa...

-Dios te salve, Anunciación,
bien lunada y mal vestida.
Tu niño tendrá en el pecho
un lunar y tres heridas...

-Dios te salve Anunciación.
Madre de cien dinastías.
Áridos lucen tus ojos,
paisaje de caballista.

El niño canta en el seno
de Anunciación sorprendida.
Tres balas de almendra verde
también en su vocecita.

Ya San Gabriel en el aire
por una escala subía.
Las estrellas de la noche
se volvieron siemprevivas.

 

Himno Litúrgico (Oficio de Laudes de la Anunciación)
Que hoy bajó Dios a la tierra
es cierto; pero más cierto
es que, bajando a María,
bajó Dios a mejor cielo.

Conveniencia fue de todos
este divino misterio,
pues el hombre, de fortuna
y Dios mejoró de asiento.

Su sangre le dio María
a logro, por que a su tiempo

la que recibe encarnando
restituya redimiendo.

Un arcángel a pedir
bajó su consentimiento,
guardándole, en ser rogada,
de reina sus privilegios.

¡Oh grandeza de María,
que cuando usa el Padre eterno
de dominio con su Hijo,
use con ella de ruego!

 

Canción reciente sobre María de Nazaret

Tengo tres amores, tres: el Evangelio,
la Patria Grande
y el corazón intacto de una mujer:
la llena de Dios,
tan nuestra,
María de Nazaret.

Toquen o no las campanas
-que el computador es ley-,
todavía sigue hablando
el arcángel Gabriel,
y le responde María
con un colectivo amén.
Y el Verbo se hace carne
en el vientre de su fe.

Pasan, iguales, las horas
sobre el serrín de José.
La Biblia y los periódicos,
juntos, se han puesto a leer.
Y crece el Niño y el Reino
y crece el pueblo también.
Pasan romanos y gringos
y en ese imperial vaivén
se llevan sueños y vidas,
al Calvario, del Quiché.

Pero María y las madres
rumian la paz de Belén,
el polvo de Galilea,
el sol de Genesaret,
el gusto del pan partido
y el ausente amanecer
de la mañana de Pascua
que siempre está por volver.
Obispo Pedro Casaldállga

Señora de la Esperanza

Señora de la Esperanza,
porque diste a luz la Vida.
Señora de la Esperanza,
porque viviste la Muerte.
Señora de la Esperanza,
porque creíste en la Pascua,
porque palpaste la Pascua,
porque comiste la Pascua,
porque moriste en la Pascua,
porque eres Pascua en la Pascua.

Romance Guadalupano

Señora de Guadalupe,
patrona de estas Américas:
por todos los indiecitos
que viven muriendo, ruega.
¡Y ruega gritando, madre!
La sangre que se subleva
es la sangre de tu Hijo,
derramada en esta tierra
a cañazos de injusticia
en la cruz de la miseria.

¡Ya basta de procesiones
mientras se caen las piernas!
Mientras nos falten pinochas
¡te sobran todas las velas!
Ponte la mano en la cara,
carne de india morena:
¡la tienes llena de esputos,
de mocos y de vergüenza!
¡La justicia y el amor:
ni la paz ni la violencia!
Señora de Guadalupe:
por aquellas rosas nuevas,
por esas armas quemadas,
por los muertos a la espera,
por tantos vivos muriendo,
¡salva a tu América!
Obispo Pedro Casaldállga

Oración a Nuestra Señora de la Dulce Espera:

María, Madre del amor hermoso, dulce muchacha de Nazareth,
tú que proclamaste la grandeza del Señor y,  diciendo que "si", te hiciste Madre de nuestro Salvador y Madre nuestra:
atiende hoy las súplicas que te hago.
En mi interior una nueva vida está creciendo:
un pequeño que traerá alegría y gozo, inquietudes y temores,

esperanzas y felicidad a mi hogar.
Cuídalo y protégelo mientras yo lo llevo en mi seno.
Y que, en el feliz momento del nacimiento,
cuando escuche sus primeros sonidos y vea sus manos chiquitas,
pueda dar gracias al Creador por la maravilla de este don que El me regala.
Que, siguiendo tu ejemplo y modelo,
pueda acompañar y ver crecer a mi hijo.

Ayúdame e inspírame para que el encuentre en mi
un refugio donde cobijarse y, a la vez,
un punto de partida para tomar sus propios caminos.
Además, dulce Madre mía, fíjate especialmente
en aquellas mujeres que enfrentan este momento solas, sin apoyo o sin cariño.
Que puedan sentir el amor del Padre
y que descubran que cada niño que viene al mundo es una bendición.
Que sepan que la decisión heroica
de acoger y nutrir al hijo les es tenida en cuenta.
Nuestra Señora de la Dulce Espera,
dales tu consuelo y valor.    
AMEN

Amerindia para Santa María, 
ambas en estado de Navidad

¿Quién dijo que era buena la Navidad?
¡Y el Niño que no acaba de nacer...!
Laten las carabelas de codicia
y Herodes se encastilla en el poder.

Me abrieron en canal buscando plata
y han quebrado la quena de mi voz.
¿Será Dios de la vida el que me mata?
¿Ese Dios, Guadalupe, será Dios?

¿No sabrá el viento andar por mi camino?
¿Mi sangre no valdrá para su vino?
¿El Reino no fermenta en mi también?

Yo, arrabal del imperio y desolada,
te ofrezco esta pobreza de majada
que puede ser por fin nuestro Belén.

Mons. Pedro Casaldáliga

Oración a María de un hijo agradecido

Gracias Madre porque te atreviste a tomar la vida con las dos manos.
Gracias porque fuiste valiente,
Gracias porque entendiste la maternidad como un servicio a la vida y la virginidad como una entrega.
Gracias por ser alegre en un tiempo de tristes,
por ser valiente en un tiempo de cobardes.
Gracias por atreverte a ir embarazada hasta Belén.
Gracias por haber sabido ser una mujer de pueblo.
Por haber sabido vivir sin milagros ni prodigios.
Gracias por haber sabido que estar llena
no era estarlo de títulos y honores sino de amor.
Gracias por haber respetado la vocación de tu hijo,
por haberlo dejado crecer en libertad...
por haber sabido quedarte en silencio
y en la sombra durante su misión.
Gracias por seguir siendo madre y mujer en el cielo
por no cansarte de amamantar a tus hijos de ahora.
Gracias por ser entre los hombres y mujeres
la que más se ha parecido a tu Hijo.
La que más cerca ha estado y está aún de Dios.
Amén.

Madre de la Iglesia

A ti nos dirigimos, madre de la Iglesia.
A ti, que con tu "si" has abierto la puerta
a la presencia de cristo en el mundo,
en la historia y en las almas,
acogiendo con humilde silencio
y total disponibilidad
la llamada del Altísimo.

Haz que muchos hombres y mujeres
escuchen, también hoy,
la voz apremiante de tu Hijo: "Sígueme".
Haz que tengan el valor de dejar sus familias,
sus ocupaciones, sus esperanzas terrenas
y sigan a Cristo por el camino que Él les señale.

Extiende tu maternal solicitud sobre los sacerdo-
tes,
los misioneros esparcidos por el mundo entero,
los religiosos y religiosas,
los miembros de institutos seculares,
sobre quienes en la clausura viven de fe y amor
y oran por la salvación del mundo.
             Juan Pablo II

                                                                                                      CONTINÚA 


A PAGINA PRINCIPAL         MARIA SANTÍSIMA       COMENTARIOS       IGLESIA

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